Existen diversos tipos de mamparas en función del diseño, los materiales de fabricación y la modalidad de apertura de las puertas. Para escoger la mampara adecuada, teniendo en cuenta estas variables, el tamaño de tu baño y tus preferencias, en RIESMA te asesoramos en tu elección.
El primer aspecto que debes tener en cuenta al elegir la mampara para tu baño es el espacio con el que cuentas.
En cuartos pequeños con duchas reducidas, no lo dudes, y apuesta por una mampara de material acrílico con hojas correderas o panel plegable, dos prácticas opciones si las dimensiones del cuarto no permiten las puertas abatibles.

Si el plato de ducha es cuadrangular y está situado en una esquina, instalación habitual para optimizar el espacio de la estancia, elige mamparas angulares, fabricadas también con material plástico.
Las ventajas de las mamparas de materiales plásticos o acrílicos para los cuartos de baño pequeños son la seguridad y la comodidad que proporcionan al usuario en su acceso al plato de ducha, sobre todo si dicho acceso resulta complicado por la estrechez del espacio.
Otras ventajas de la mampara de material acrílico sobre la de vidrio son su precio competitivo y su sencillo mantenimiento. Para que se mantenga como el primer día solo tendrás que ventilar adecuadamente el cuarto de baño tras la ducha para eliminar la concentración de humedad en el mismo, y limpiarla con una solución de agua caliente con una tacita de vinagre. Frota los paneles con este preparado y alargarás la vida de tu mampara.
Sin limitaciones de espacio.
Si dispones de un cuarto de baño amplio, la cosa cambia, pues ya no será el espacio el principal criterio que guíe tus decisiones, y otros aspectos más flexibles, como el gusto o la disponibilidad económica, determinarán tu decisión.
En este caso, escoge la mampara valorando que la modalidad de apertura de la misma facilite al máximo tu acceso a la ducha o al baño, y fíjate también en la estética que el elemento aporta a la estancia.
Las mamparas sin perfiles contribuyen a integrar la ducha en la estancia y ganan en practicidad al ser más fáciles de limpiar que los productos con perfiles. El mantenimiento de la mampara de cristal es igual que el de la mampara de material plástico, es decir, hay que frotarla con una solución de agua caliente y una tacita de vinagre.
Cualquiera que sea tu elección, en RIESMA encontrarás la solución. Realizamos presupuesto sin compromiso y si lo deseas podemos acudir a tu domicilio para asesorarte en la mejor opción. Y por supuesto, disponemos de equipo propio de instaladores.
RIESMA, UNA BUENA ELECCIÓN.